Sostenibilidad

*Nature Trips Colombia rechaza la explotación, la pornografía, el turismo sexual y demás formas de abuso sexual con menores, Ley 679 de 2001.

*Nature Trips Colombia cumple la Ley 17 de 1981 y Resolución 1367 de 2000 contra la comercialización y tráfico de especies de fauna y flora silvestre.

*Nature Trips Colombia rechaza la comercialización y tráfico ilegal de bienes culturales regionales y nacionales, Ley 103 de 1991 y su decreto 904 de 1941, ley 397 de 1997  y su decreto 833 de 2002, ley 1185 de 2008.

*Nature Trips Colombia invita a sus proveedores, clientes y aliados a hacer uso eficiente de los recursos naturales como el agua y la energía, así como al buen manejo de los residuos sólidos que se puedan generar.

APORTE A LA CONSERVACION Y  RESPONSABILIDAD SOCIAL

NATURE TRIPS  Colombia apoya procesos de conservación en áreas protegidas, reservas naturales y zonas rurales donde la participación de la comunidad local beneficia a los pobladores y ecosistemas estratégicos. Como consecuencia se estimula la sostenibilidad de procesos productivos amigables con la naturaleza, así como la revalorización de la cultura tradicional a través de la actividad turística. Buscando el crecimiento y mejoramiento continuo de la empresa y sus partes interesadas.

NATURE TRIPS Colombia es una empresa especializada en turismo de naturaleza y cultura, con énfasis en operación turística y consultoría, para el Paisaje Cultural Cafetero y destinos turísticos estratégicos de Colombia, promoviendo experiencias únicas, con participación comunitaria, basadas en la cultura y los tesoros de flora y fauna, fruto de la diversidad de ecosistemas existentes en el país para el turismo receptivo

En el 2017, Nature Trips Colombia se consolida en el mercado turístico nacional e internacional, por ventas y cobertura, en su oferta para turismo receptivo, como una empresa de turismo de naturaleza líder  en el centro occidente de Colombia, diferenciándonos en producto, innovación, buenas prácticas y calidad en el servicio.

NATURE TRIPS COLOMBIA

NACER EN COLOMBIA,

UN PROCESO DE LARGO APRENDIZAJE.

Contar la historia de Nature Trips Colombia, es remontarme a finales de los años 90’s. En 1997, era estudiante de ingeniería industrial y cajero en la jornada adicional de un banco. Creo que toda la vida me ha gustado la naturaleza, herencia de abuelos cafeteros y caminantes, pero durante el tiempo en la facultad de ingeniería me aleje mucho de las montañas.

En ese año, tome un curso de buceo y viaje a finales de ese año al pacifico, a Bahía Málaga para tener mis primeras inmersiones. Conocer el pacifico fue revelador. La selva y el mar me reconectaron con la naturaleza y me estimularon a viajar.  En 1998, junto a otros dos amigos, Alejandro Martínez y Francisco Gallo (como me cambio la vida su amistad), decidimos empezar a vender viajes para “pasear gratis”. Allí comenzó todo.  Poco tiempo después, regresamos al pacifico. De nuevo Bahía Málaga, esta vez con nuestro primer grupo. Unos estudiantes de ecología de la universidad católica de Pereira. Todo funcionó perfectamente. En la semana santa de 1998, ya teníamos nuestro primer grupo con extranjeros. Viajamos de Buenaventura a Nuqui en un barco de carga. Una bomba de tiempo, no precisamente para turistas, pero era el único transporte que tenía camarotes en un barco para viajar hacia el norte del pacifico. Entre galones de ACPM y pipas de gas propano que viajaban hacia Bahía Solano, disfrutamos junto a este grupo de las montañas, la selva y el mar. Desembarcamos a la mañana siguiente en Nuqui. Desde allí, nos dirigimos a nuestro alojamiento. Una cabaña de dos pisos en un estero a 45 minutos al norte del poblado, caminando, rodeada de palmas de “pipa”, un tipo de coco tierno, árboles de poma rosa y un par de quebradas de agua fresca que la rodeaban. Recuerdo ese día soleado, el océano pacifico color jade y la selva brillando en miles de verdes. Esa semana santa buceamos todos los días. Nuqui, jurubirá y tal vez lo que sería para mi vida una revelación. La ensenada de Utría.  Nadar allí, caminar entre los manglares, disfrutar su comida, la música del pacifico, me llevo a una decisión que cambiaría mi vida. No regresar a la entidad financiera en la que trabajaba y dejar la ingeniería industrial.  El regreso a Buenaventura, fue una aventura en lancha durante 19 horas. Embarcamos a las 5 de la mañana y llegamos al puerto a media noche.

Para la temporada de ballenas de 1998, tuvimos un maravilloso eslogan. “conozca las colas más bellas del pacifico. Temporada de ballenas 1998”

Recuerdo que para reservar el barco, bajamos a Buenaventura en moto, dormimos en los hoteles más baratos del puerto, solo comíamos dos veces al día por falta de dinero. Negociamos el barco.

Ya era nuestro, para agosto de ese año. De regreso, en un desafortunado incidente, sufrí un accidente en mi moto. No me mate de milagro, pero el vehículo sufrió pérdida total. Nada nos desanimó. Conseguimos un buen publicista, hicimos nuestros volantes e iniciamos la comercialización de nuestro crucero por el pacifico para observar ballenas.

Ese año, la economía de Colombia estaba entrando en crisis, el país estaba descertificado por Estados Unidos y las Farc y otros grupos subversivos como el EPL y el ELN arremetieron con atentados, pescas milagrosas y secuestros masivos.  Ya teníamos reservados varios cupos del barco, cuando empezaron las cancelaciones por temor de viajar a Buenaventura. Para alcanzar el punto de equilibrio, fiamos viajes, empeñe mi bicicleta y llene de productos el barco, para tener una tienda que generara otros ingresos durante el viaje.

Al embarcar, todo iba muy bien. 38 pasajeros (algunos venían a bucear, otros a pescar y el resto a ver ballenas y disfrutar de la naturaleza). En el barco además, contábamos con capitán de mar, capitán de tierra, medico a bordo, tres cocineras, dos mecánicos, dos pilotos de lancha, un instructor de buceo (Francisco) y yo (César) como líderes de esta aventura. Navegar al norte, sobre la corriente de Humboldt, en la noche, fue fantástico. El cielo se ilumino con mil estrellas. Al amanecer, nos encontrábamos al norte de cabo corrientes. Muy temprano, Don Carlos, el cocinero, me entrega una lista de los faltantes de mercado. Ante mi sorpresa, pues creía que teníamos todo a bordo, tome mis aletas, mi careta, el esnorquel, salte del barco que estaba detenido y comencé a nadar alrededor de él para pensar en una solución. Al regresar al barco, tome la decisión de vender en Nuqui todo lo que se pudiera. Aguas en vaso, jugos en caja, frutas que llevábamos de más. Por esos días, nada de eso se veía por esos pueblos y como buen paisa, (además de necesitado), lo vendí a casi 4 veces el precio de compra. Eso me dio un respiro financiero. El pescado lo conseguimos cambiando combustible con los pescadores.  Buceamos en sitios hermosos, siempre tuvimos delfines, pelicanos junto al barco. Las ballenas nos premiaron, pero en especial, un ballenato, que nado frente al barco durante cerca de 20 minutos. La ensenada se Utría fue alucinante. Recorrimos manglares con un funcionario de parques, nos pintamos con jagua y disfrutamos del mar, la selva y las montañas de la serranía del Baudó. De regreso, la tormenta más aterradora que hubiese visto en mi vida nos trajo de regreso a Buenaventura. Hasta el capitán estaba mareado.  Creo que ese año, sin duda, fue mi mejor curso sobre turismo de naturaleza en Colombia. Luego de superar esas aventuras, sentía que nuestra primera iniciativa como empresa de ecoturismo era imparable.

La historia sería otra, pues meses después, la guerrilla secuestro un grupo completo de turistas en Utria, incluyendo al jefe del parque, en el mismo barco que utilizamos y en el mismo lugar donde fondeábamos para dormir. Hasta allí llego el sueño de realizar otro crucero. El Pacifico se hizo imposible para viajar, por lo que decidimos trasladarnos a Salento y comenzar a vender recorridos en la montaña. Estuvo bien ese diciembre y enero. Vendimos mucho y camine como nunca en bosques de niebla. Subía hasta 3 veces al día a la reserva Acaime.

Pero entre el terrorismo que sembró la guerrilla, el miedo que se generó a viajar como consecuencia de las pescas milagrosas y el terremoto del 25 de enero de 1.999, nuestra iniciativa empresarial se fue a pique. Ese fue un año muy difícil. Ya había dejado la facultad de ingeniería. Habían reglamentado una nueva Ley. La 300 de 1996 – General de Turismo y la cosa se puso seria, pues debíamos llenar los requisitos de la norma para seguir trabajando. La respuesta del Ministerio de Desarrollo de la época, era que sin idoneidad y formación en turismo, no podíamos seguir trabajando. Encontré un curso de guías en el Sena, como requisito para obtener la tarjeta profesional con la cual podría seguir caminando en esas montañas. Junto a la fundación Herencia Verde en Salento, inicié mi primer curso como ecoguía de la reserva. Allí comencé a entender realmente el turismo. En sus cosas buenas y en las que no lo eran tanto.

Era un año difícil y la agencia de viajes de Comfamiliar Risaralda me dio la oportunidad de ser guía en algunos de sus paseos, luego, de diseñarle nuevos planes y de comercializarlos. Gracias a ellos, sobreviví en esa nueva aventura del turismo, tan compleja para ese último año del milenio. Caminé mucho, tuve un grupo de caminantes. Recuerdo unas maravillosas señoras, quienes venían preguntando siempre por mis caminatas y disfrutaban de cada recorrido que yo orientaba. Viaje a parques temáticos, balnearios. Hice recreación y atendí todo tipo de grupos. Empresariales, colegios, adultos mayores, familias. Por esos días y con el auge del internet, inicié a escribir un boletín electrónico, el cual distribuía a través de mi cuenta en Hotmail. Se llamó “NOTAS AL AIRE. Ecoturismo, naturaleza y conservación”. Alcance a contar más de 3000 destinatarios y supe de mucha gente que lo leía. Inclusive, comencé a recibir aportes, como un fabuloso artículo sobre biodiversidad, escrito por Julio Andrés Ospina. Ese me dio para tres entregas. Para el año 2.000, ya era guía profesional, pero aún la situación no mejoraba. Me invitaron del Sena Quindío a acompañar unas clases. Oriente técnicas de campismo y supervivencia, en Montenegro, Filandia y Armenia. Ese dinero me dio un respiro y me acerco más al ecoturismo. Ese año, aparece una oportunidad fundamental para mi vida. La universidad externado de Colombia junto a la facultad de ciencias ambientales de la Universidad Tecnológica de Pereira, presentan un diplomado en planificación y gestión del ecoturismo.

Sin duda, uno de los aportes académicos más importantes para mi vida. Los docentes, Carlos Castaño (el bueno), Carlos Rodríguez, María Teresa, y muchos otros más, estimularon en mí, la ruta que definiría lo que pasaría en los siguientes 15 años.

A principios del año 2.001, la Dra. Zeida Lopez, quien había sido una de mis pasajeras en aquel crucero de ballenas junto a su familia, me llamo para que le orientará unas clases en los programas de guíanza turística local. Allí inicia mi trabajo en los parques de Risaralda. Planes de San Rafael, Otún Quimbaya, La Nona, los primeros.

Meses después, teníamos el primer grupo de intérpretes ambientales del país, viajaba por Risaralda visitando en un rango de 15 días, además de los tres anteriores, las áreas protegidas de Verdúm, Alto del Rey, Agualinda, Santa Emilia, Cerro Gobia y la Serranía del nudo. Así fueron mis primeros tres años en el Sena. Luego, pase al centro agropecuario como instructor de turismo de naturaleza. Fui líder de turismo de naturaleza en el equipo técnico nacional, para la Red de hotelería y turismo, viaje a 22 departamentos de Colombia orientando formación profesional.

Para el año 2.009, Colombia había cambiado mucho. La década terminaba con un país abierto al mundo, más seguro, con la posibilidad de regresar a esos escenarios naturales que me inspiraron. Fue allí donde comencé a soñar con ser de nuevo empresario e independiente. Ya había estudiado más. Ya era administrador turístico y tenía formación en gestión de recursos naturales. Lo escribí, pregunte, leí, comencé a estudiar los mercados, a conocer a Proexport, quienes ya me habían llevado en una misión exploratoria a Costa Rica un par de años antes. Sentí que se podía. Entendí las diferentes figuras para iniciar mi empresa, me inscribí en el portal de crearempresa.com.co, tuve todo listo. El escritorio de mi computador tuvo todos esos meses, la imagen de un vehículo 4×4, con la frase “este será mi carro”. Sabía que podía, al principio, ser guía, conductor y contador de historias para mis primeros turistas. Durante el primer semestre del 2.012, sentía que venía un cambio importante para mí en el Sena y sabía que debía estar listo. El 6 de julio de 2.012, nace formalmente Nature Trips Colombia. La empresa para la que había estado preparándome toda la vida, desde que fui scout e hice mi excursión de primera clase en el parque de los nevados en 1.992. En octubre de ese año, tome la decisión de retirarme del todo del Sena. Otra aventura iniciaba y esa noche, mi esposa e hija, me esperaban en casa con una sorpresa. Habían mandado a estampar tres camisetas con el logo de nuestro ermitaño verde, el logo de nuestra empresa. El mensaje era claro, todos en la familia con la camiseta puesta por nuestra empresa.

Dejaba mi estado de confort como funcionario público. Rechace contratos con el Sena en Quindío y Caldas. Me lance al vacío, pero con arnés y buena cuerda. Mi empresa ya había nacido y éramos formales. Los primeros meses de operación, me permitieron viajar por la región llevando turistas, orientar conferencias en Antioquia. Ya teníamos a GRANDE, la camioneta soñada del escritorio del PC. Nuestras dos líneas de negocio comenzaban a ser productivas. En enero de 2.013, Julián y Paola, dos jóvenes que apenas conocíamos, nos invitan a vincularnos a una hermosa campaña, NAVIDAD PARA LOS NIÑOS DEL PÁRAMO”. Esa montaña me había dado tanto en la vida y esa fue una gran oportunidad para retornar algo. Aunque con pocos meses de creada, ya Nature Trips Colombia había dado sus primeras utilidades, gracias a lo cual pudimos retornar un poco de ese dinero a las comunidades locales. Ahora, es una tradición que esperamos mantener, donde cada puente de reyes lo destinamos a la campaña. En enero de 2.015, llevamos kit escolar, ropa y juguetes nuevos a 89 niños, entre Santa Rosa y Villa María.

En 2.013, junto a Proexport asistimos a nuestra primera rueda de negocios Colombia Travel Mart. Recuerdo, como alguien a quien consideramos en algún momento nuestra competencia, nos dio un consejo que nunca olvido. “César, aguanten, persistan, lo van a lograr” (gracias Juan Martín).

A la fecha, llevamos 3 años consecutivos asistiendo a la macrorueda de negocios, hemos podido estar en Fitur y en la Bird Fair de Londrés. Hemos atendido varios Fam Trips internacionales, asistido a ruedas de negocios especializadas como Colombia Nature Travel Mart y Alianza Pacifico.

Hoy, somos cuenta exportadora con el respaldo de Procolombia, tenemos un plan exportador, nuestro plan de mercadeo avanza junto a nuestro más completo catálogo de servicios. Desde 2.013 a la fecha, hemos contado con el acompañamiento de Biocomercio Colombia en el marco del proyecto de Biocomercio Andino, un escenario que nos ha orientado para crecer y mejorar.

Nature Trips Colombia sigue avanzando, con claros principios y criterios de sostenibilidad en nuestra operación. Lo hacemos con cariño y pasión. Seguimos invirtiendo en innovación y desarrollo, ahora con un equipo más sólido. Diana Marín como directora administrativa, Alejandra Ordúz como coordinadora de operaciones, nuestro equipo contable, nuestros guías, los conductores, nuestro fabuloso grupo de aliados proveedores. Junto a este equipo y en un país maravilloso como Colombia, tenemos el insumo para comenzar a escribir nuestra nueva historia, para las siguientes décadas.

Gracias Diana por estar siempre conmigo y Gabriela, con cinco años ya, estimulas nuestro sueño de ser siempre mejores.

César Augusto Angel Valencia

Gerente General

Junio 4 de 2.015